
Jack O´Lantern
Pues ahora que está de regreso el siempre apreciado y divertido Halloween les traigo un ensayo del conocido líder y autor del Neopaganismo: Isaac Bonewits.
Como en el título menciono, se llama “Los verdaderos orígenes de Halloween” (The Real Origins of Halloween) y explica cómo surgió esta celebración desde una antigua festividad celta, los antecedentes del famoso ¿Truco o Dulce?, algunos simbolismos característicos y las actuales celebraciones neopaganas, entre otros detalles más.Para aquellos curiosos y hambrientos de conocimiento, les recomiendo la lectura completa de este ensayo, que puede ser un poco largo y subjetivo, incluso aburrido, pero… ¡qué importa! El tipo está loco, y siempre es bueno confiar en lo que dice un loco.
Quizás sean puras patrañas y sea sólo la propia versión del señor Bonewits, pero al menos es una mejor recopilación que las encontradas en muchos sitios religiosos de la red.A ver qué les parece.
Los antiguos Festivales del Fuego de los celtas
Al parecer, hubo cuatro días de fiesta principales que fueron celebrados por los druidas paleopaganos, posiblemente a lo largo de todos los territorios celtas: Samhain, Oimelc, Beltane y Lughnasadh (en un conjunto de derivaciones modernas de base irlandesa). Había adicionalmente otros cuatro días de fiesta (o “grandes” días): Solsticio de Invierno, o “Mitad del Invierno”; Equinoccio de Primavera; Solsticio de Verano o “Mitad del Verano”, y Equinoccio de Otoño. Estos últimos se basan sobre culturas germánicas o indo-europeas y son también conmemorados en el calendario druida neopagano, junto con otros que se basan sobre festividades comunes (para mayores informaciones, visite el ensayo referido).
La manera más común para establecer Samhain, Oimelc, Beltane y Lughnasa, ha sido, durante siglos, la utilización de los días primero (o sus vísperas) de noviembre, febrero, mayo y agosto (respectivamente), siguiendo el calendario civil. Dado que no disponemos de evidencia definitiva sobre cómo los druidas paleopaganos establecieron las fechas, los neopaganos modernos se inclinan por establecer las fechas de la manera que les resulte más conveniente. Esto nos indica, por supuesto, que no estamos todos haciendo uniformemente alguna cosa, lo cual calza con el decir neopagano de que “organizar a los paganos en hacer una bolsa de gatos”. Esto no concuerda del todo con las teorías de la Conspiración Demoníaca, según la cual todos nosotros marchamos al unísono de un compás satánico.
A lo largo de los últimos cien años, se ha llamado “festivales del fuego”, a esos cuatro días festivos, debido a que (1) para los antiguos celtas, como para todos los paleopaganos indo-europeos, el fuego era un símbolo físico de la divinidad, santidad, verdad y belleza; (2) el fuego juega importantes roles en las cosumbres tradicionales propias de estos festivales; y (3) varias escuelas célticas tempranas los llamaron de esa forma. Tanto en irlanda como en la india, entre los germanos y entre los hititas, los fuegos sagrados parecen haber sido encendidos por los paleopaganos indo-europeos en todas las ocasiones religiosas importantes. Para los días especiales, tanto entre los ortodoxos orientales como entre los católicos occidentales, no se tiene un ritual satisfactorio sino es con una pocas velas encendidas— por supuesto, los fundamentalistas las consideran paganas también.
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